La política actual: una suerte de páramo

Ayer, de cañas con una buena amiga y, en el tono de profundidad intelectual que caracteriza nuestras conversaciones, le decía:

  • Elena, ¿qué cojones es un páramo? ¿Por qué en todas las novelas cuando están describiendo el escenario de la siguiente escena te hablan del páramo? ¿En qué momento de nuestra vida decimos esa palabra? “Ey, ¿quedamos en el páramo?”. “Ayer fui al monte y nos comimos unos bocatas en el páramo”. No lo entiendo.

Elena, que también lee toda la mierda que ponen a su alcance y sabe estar a la altura de una conversación literaria excelsa, me decía:

  • Es mucho peor el “una suerte de…”. Eso sí que no lo ha dicho nunca nadie en su sano juicio en la vida real. En la novela con la que estoy ahora hay un personaje, al que describen como un zoquete, que de repente te suelta (de hecho, cada tres páginas dice algo así como): “conformé una suerte de vaso con mis gélidas manos”. Claro. Muy normal todo.

Después de eso, no voy a engañaros, pasamos a debatir si los bares modernos compran a posta las sillas de su padre y su madre para demostrar que son modernos o las roban en colegios de la antigua EGB y comedores sociales. Pero una, que es muy dada al pensamiento abstracto (o lo que es lo mismo, a dar vueltas a las gilipolleces), volvió a casa con ese runrun mientras miraba Twitter. El hashtag estrella de los políticos de ayer, en este caso de Unidos Podemos, era #laSonrisadeunPaís. Leí también una crítica al vídeo de campaña de Ciudadanos, #HéroesAnónimos (que como idea me parece buena, he de decir; quizá mejor para la anterior campaña, pero buena). Descubrí que Pedro Sánchez ha cambiado su foto de portada y ahora tiene a unos jóvenes felicianos mostrando carteles de plasticurri en los que pone “Sí”. No se sabe a qué, pero “sí”. Y Mariano… que corre rápido por Extremadura…

Ahí me di cuenta de lo peligroso que es mezclar la publicidad con la comunicación mal entendida, sobre todo en política. Eliminar el contenido del mensaje y cambiarlo por otro que queda bonito pero en nuestro día a día se traduce en… “una suerte de páramo”.

Páramo

No voy a entrar en el discurso populista de que esa gente tiene que hablar de qué va a hacer con gran parte de nuestros sueldos (que lo pienso), sino en el daño que han hecho Risto Mejide, los publicistas, los de relaciones públicas y toda esa gentuza… “la marca personal”. Los partidos políticos ya se comportan completamente como marcas, y los políticos como cantantes de pop. ¡Pero ojo! ¡que esto es en campaña! Porque luego llegan al poder y a ver dónde queda toda esta pantomima.

Una pantomima que reconozco que me divierte horrores (al fin y al cabo, soy gentuza), pero que no puede hacernos perder la noción que me preocupa que estemos dejando tan en un segundo plano: un PP con problemas graves de corrupción, un PSOE sin ideología ni propósito firme, un Podemos con ideas de perogrullo y que confía en un dinero público que no hay y un Ciudadanos con simpatizantes pero sin tropa contundente en filas que se vende al mejor postor.

Como diría mi jefa: “que los árboles no nos impidan ver el bosque”. Que una suerte de páramo no nos pierda en el comentario rápido y el chiste fácil, que lo que nos jugamos nos afecta. Y mucho.

Mariano, coño, que eres mano

¡Pero qué día el de ayer!

Cuatro que han estado faltándose al respeto sistemáticamente desde hace demasiados meses (de aquellos polvos, estos lodos y el donde dije digo digo Diego), ahora se tienen que sentar en la misma mesa y jugar sus cartas. Que son estas:

mesa.png

Empieza la partida. Mus corrido y sin señas.

Mariano, que es mano. A ver. Hay que darle más énfasis a esto, que para algo es el título. Mariano, que es mano, pasa la baraja a su derecha. Esto es, se da “mush”.

Mariano: tienes pares y juego (31 real, de hecho), y eres mano. Mariano… (Siento repetir tanto su nombre, pero quiero reforzar el hecho de que… ay, Mariano).

Mariano máxima tensión
“Bueno, pues a ver qué pasa…”

Lo de ponerte de lado, no dar la nota, el “Arriolismo”, transmitir el papel de hombre bondadoso (que nadie duda), registrador y buen padre, haber cogido tu bocata de paté y haberte puesto en una esquina del patio en el recreo a hablar con el profesor y decirle que nadie quiere jugar contigo… ya no puede ser tu estrategia. No tienes madera de líder, vale, pero por el amor de Dios, haz algo.

Porque si no, pasa lo que pasa. Que de repente el postre se echa órdago.

Mientras Rajoy cuenta batallitas de su mili para perder el tiempo en la partida y ver si los del PSOE se cargan a Sánchez (sí, voy a la investidura. No, no voy. Como os iba diciendo, hice un amigo llamado Manolo, de Jaén, encantador…).

  • ¡Órdago!

Iglesias (madre mía, qué intenso es este hombre) que nunca había jugado al mus y que se pasa las reglas, en general, por el forro de la casta, va y se echa órdago sin dejar hablar a su compañero, Pedro, que debía hablar antes, pero que sigue sumando para saber si tiene juego (“los caballos se valen 10. Son dos, así que 20. Más 6, 26. Y 5…” ¡órdago!.

  • ¡Pero Pablo! ¡Que eres postre!
  • Voy contra el orden establecido, ¿qué pasa?
Pablo intenso
¿Intenso yo?

Y entonces Pedro, en vez de frenar a su compañero, que ha aprovechado el órdago para faltarle (“la sonrisa del destino”, Pablo hijo, que no eres twittero, que ahora eres político), se lía a decirle que las cosas no se hacen así, pero que bueno, que igual, pero ya veremos…

Otro igual. A ver, Pedro: ha opinado sobre lo que tienes que hacer con tus cartas ya medio bar. Te están dando collejas hasta los que entran a por tabaco. Súmalas a las de tus “barones” (cómo me gusta esa palabra), que “te tienen” el cogote rojo ya. Si tu estrategia es forzar que Rajoy fracase para provocar unas nuevas elecciones, piensa en si van a volver a presentarte a ti y en, si lo hicieran, las posibilidades que tienes de ganar más votos que en las anteriores. Yo sospecho cosas.

Para insultaros estáis, y habéis estado, todos muy sueltos, pero ninguno tiene la firmeza suficiente porque, una vez más, falta liderazgo.

Gañán
¡¡Gañáaaaaaaaan!! (nada que ver con el post, pero es una foto real de un vídeo real del PSOE que tiene demasiada gracia como para no ponerla)

 

Y eso es lo preocupante de esta partida. Que los dos que deberían estar llevándola, ambos con pares y buen juego, en vez de pensar en la cantidad de gente que les ha votado a pesar de los pesares para que hagan su trabajo, y respetarles, están haciendo tiempo para ver si el camarero les pone otro sol y sombra.

Y luego está Rivera. Que antes de repartirse las cartas dijo 20 veces “ya veréis, en la primera mano me llevo la vaca” y el pobre está con dos pitos, cuatro, cinco, y con grandes y emocionantes oportunidades de… llevarse la chica en paso.

Rivera trasnochao
Yo… yo… iba a quedar segundo… yo…

Ahora… lo que no acabo de entender es lo de que ahora resulte que ha sido mus visto y vuelva a repartirse según Felipe, que quiere volver a hablar con ellos la semana que viene. Porque aquí todos quieren ganar tiempo, vale, pero nosotros no tenemos la culpa de que se hayan faltado tanto y ahora no quieran herir su orgullo ni dar pasos en falso. Que si vuestros compromisos electorales los vais a romper todos sí o sí, el tiempo es incertidumbre y la bolsa no entiende de bocatas de paté, ni de barones, ni de órdagos… pero sí de incertidumbre.

Para el que no sepa de mus: primero, muchas gracias por llegar hasta aquí; segundo, esto sería algo así como jugar al cerrojo siendo el Madrid o el Barça. Feo, sobre todo feo, y, aun conservador, arriesgado, porque como el Sporting te meta un gol desde el centro del campo, tu afición se va a enfadar mucho, y con razón, contigo.

Aclaración y cierre: el Sporting me cae mucho mejor que el que intentó el triple ayer. Sirva la comparativa por su “reciente” ascenso a primera, por el que les felicito encarecidamente.
Aclaración a la aclaración: este dato lo he buscado en Google, porque no tengo la menor idea de fútbol.
Aclaración y cierre 2: hasta donde tengo entendido, Adolfo Suárez (que tendría sus cosas, pero un grande indiscutible), consiguió que se aprobara la Constitución que sigue vigente en un gobierno en minoría… Nosotros ya votamos e hicimos nuestro trabajo. Ahora quizá os toca a vosotros no forzarnos a gastarnos un dineral en otras elecciones y más encuestas de TVE1.

 

 

 

 

 

La competencia

A ver cómo empiezo yo esto.

Hace unos meses, por un tema de curro, me escribió un periodista diciendo que se pasaba a la competencia de uno de mis clientes. Le contesté diciendo que me parecía fabuloso porque eso nos haría ponernos más las pilas para que volviera y haría también que, cuando volviera, lo hiciera convencido. La semana pasada volvió.

Se cierra el telón.

Se abre el telón. Aparecen unos actores desde el fondo del pasillo, detrás de las butacas. Giras el cuello.

Anteayer, por si no os enterasteis, fueron las elecciones generales. Los medios hicieron un seguimiento de los resultados que, comparado con el de hace unos años, daba gloria. En redes sociales ¿es cosa mía o muchos copiaron el seguimiento con grafiquitos instantáneos del Español en las regionales? El caso es que se pusieron las pilas.

Misma escena. En el escenario. Vuelves a girar el cuello.

Rajoy dando entrevistas en programas de televisión. Sánchez intentando mejorar en comunicación no verbal. Izquierda Unida haciendo campañón en redes sociales.

Se cierra el telón.

¿Cómo se llama la película? Siglo XXI: o compites o la diñas.

Vale. Y ahora sigo. En económicas te explicaban teorías de estas que aburrían a las ovejas, pero que luego te das cuenta de que, oye, tienen su enjundia. Quizá con ejemplos prácticos…

Hay tres teorías de la competencia. a saber: clásica, neoclásica y austriaca.

Teoría clásica de la competencia y la cooperación:

Pongamos que tu grupo de amigas ha salido a pillar. Sí, que en realidad es para pasarlo bien y lo importante es la amistad y todo eso. Pero son las 5, estás muriendo de sueño porque tienes 30 años y mucho curro y si no fuera porque estás soltera iba a estar ahí La Pantoja.

Pongamos que hay una tímida, pero que gana en la conversación  en distancias cortas (Manuela). Le ha puesto ojitos a uno (Manolo) que ha respondido sonriendo. Pongamos que otra de las amigas (Emilia), más echada p´alante ella, que se ha fijado en otro (Emilio), abandona por un momento su objetivo para acercarse a Manolo y decirle el ya “clásico”: “¿conoces a Manuela?”.

Total, que Manuela empieza a hablar con Manolo y descubren que es muy amigo de Emilio, a quien le presentan a su vez a Emilia. Al final todos pillan.

Intereses individuales que convergen dirigidos por una “mano negra” (llámese amistad o divertimento en el primer arranque de Emilia) en un interés común.

Competencia clásica

Adam Smith y sus secuaces le llamaban “Doctrina de la armonía de los intereses”

Luego llega Stuart Mill y hace un resumen de lo que decían los clásicos con varios factores a tener en cuenta.

  • El tiempo: si la discoteca cierra en media hora, por las narices Emilia iba a ayudar a Manuela.
  • Dificultad de aprendizaje: precisamente porque Emilia está hasta las narices de decirle a Manuela que tiene que soltarse la melena.
  • Seguridad o no de recompensa: si Emilia no se ha depilado, a las 01:00 pm como tarde ya estaba en casa viendo el Sálvame Deluxe.
  • Desagrado y dificultad: según los clásicos, los trabajos más duros y desagradables son los peor pagados. La cosa es que cuanto más bueno esté Emilio, más trabajo le costaría a Emilia ligárselo. Ahí luego se vieron flecos, porque igual por muy bueno que esté Emilio está más salido que un mandril con cadena perpetua, y cae rápido. Es decir, que tiene un valor agregado. Pero avancemos…

 

Teoría neoclásica:

Competencia monopolística no es que salga una amiga sola, sino que en la cuadrilla cada una tenga sus cadacualadas. Una es más abierta, otra más tímida, otra fiel seguidora de “Saber y Ganar”, otra bebe como si tuviera un hijo en la cárcel con el mandril clásico… Producto no homogéneo, vaya. Eso está guay cuando Marta, que hace poco que lo dejó con su novio de toda la vida, vuelve a salir. Porque sí, salís para pasarlo bien y porque sois muy amigas y para “echaros unas risas” y… que sí. Pero Marta vuelve a salir ahora cuando lleva años saliendo sólo cuando hay cumple y marchándose a las 12, qué cosas. La cuestión es que aunque esté desentrenada puede volver al mercado, como los micro empresarios, con características diferenciadoras.

Competencia monopolística

Competencia perfecta, sin embargo, es Nochevieja. Todas maqueadísimas, ya un poco desmelenadas después de la cena, sin demasiado don de palabra y que viva la vida (un producto mucho más homogéneo). Habéis salido muchas y hay mucho desconocido y desconocida (mogollón de oferta y demanda, vaya). Todas habéis salido a la misma hora y al día siguiente, día 1, no curra nadie (sin barreras de entrada ni salida). Ponte que a las 3 la primera ya está hablando con uno. En un cuarto de hora, ya está disperso el grupo y en plena acción. Algo así como un precio paramétrico. La información estaba clara meridiana, todas y todos llevaban perreando del orden de media hora. Entonces, ¿quién se llevará a los más guapos, listos, altos y atléticos? Porque sí, el producto es homogéneo, pero alguno habrá “innovado” más en el gimnasio, por ejemplo.

fiesta-nochevieja

Competencia imperfecta: la que mejor baile, la más guapa, o que sea percibida como más guapa, la que haya mostrado mejor sus atributos, valga lo soez de la expresión, la que haya sido más constante saliendo, porque el resto tenían que estudiar para el máster, y por eso conozca a más gente o, vete tú a saber, la que consiga partir las piernas a sus rivales más duras antes de que pillen ellas. Esto todo en teoría y para que se entienda, claro, que hay muchos escenarios posibles y no es recomendable la violencia en ninguno de ellos.

Y por último, la Escuela Austriaca:

Que viene a ser la amiga intensita que pilla y no lo cuenta en el grupo de Whatsapp al día siguiente, porque es más de introspección. Mal, porque no hay datos estadísticos que a las más alocadas les permitan hacer el ranking, y al final ¡en competencia económica se necesitan cifras!.

Intensa

A ver, sí, luego están Microsoft o las farmacéuticas, que son, en el primer caso, como la clásica del grupo que no pone filtros y se lía con los hermanos, primos, padres, y exnovios de las otras o, en el segundo, las que no les dejan a sus novios recientes salir con su grupo de amigos. De todo hay. Y ahí es donde al laissez faire hay que ponerle cierto límite porque si no todas empiezan a salir en topples y el bar Pepe a las 7 de la tarde se convierte en “Sodoma y Gomera”. Y la pobre Marta, cuando vuelve a la acción 12 años más tarde, se ve más perdida que Paquirrín en un doctorado.

Sirva toda esta chapa para decir que lo que está pasando en el mercado, en la política, en los medios (con salvedades, muchas, demasiadas), vaya, “ahí fuera”, tiene toda la lógica si pensamos menos en teoría y más en que somos humanos (con serias imperfecciones).

Y si mis amigas cada día salen habiendo perfeccionado más sus técnicas de ligue, o me pongo las pilas o no hay tu tía. No a cualquier precio, y nunca mejor dicho, porque la imperfección también es competencia monopolística. Quizá creer en el amor y no en “pillar por pillar” te lleve, precisamente, a ser más atractivo para el otro o el mismo sexo. En ese caso, eres Apple. ¡Cuidado! Tus amigas van a intentar imitarte. Ahora te toca defender que fuiste la primera.

Y así todo el rato. Currar y currar. No descansar. Innovar. Aprender. Fijarte más para sacar mejores conclusiones. ¿No es maravillosa la competencia?

*Pido disculpas por la simplificación y el reduccionismo. También por los errores cometidos, hace años que estudié estas teorías. Los sexos son aleatorios. Ellas y ellos con ellas y ellos o viceversa… somos todos humanos. La conclusión no es que Rajoy quiera pillar cachete. Y me encanta que la tendencia actual sea enamorar, básicamente porque en eso se basa mi sueldo.

 

Sobreestimulación electoral

Doctor, ¿qué me pasa? ¡Todo me parece maravilloso!

Estoy un festivo viendo el debate de ayer, con varias pestañas abiertas a la vez con vídeos de “hipsters” que hablan de Rajoy y ballenas, biografías de Rivera, que es un señor que salió en porretas, Youtube con el hermano de Sánchez, que resulta que es director de orquesta, promos de gente que se dice moderna y habla de castas, Twitter, artículos de opinión de periodistas que están sembrados y gozándola como una niña chica.

¡Lo primero! La primera gran noticia por la que creo que estoy tan emocionada. ¡Los políticos están trabajando! A ver, que suena a tontería, pero vaya añito llevan los pobres. Que tuvieron las municipales hace nada y se les han juntado dos picos de trabajo. ¿Como pasa en el mundo real? Correcto. Pero es que ellos son políticos. Son personas que tienen un asiento guardado en el Congreso de los Diputados, por ejemplo, y deciden dejarlo vacío cuando les viene en gana. ¿Como pasa en el mundo real? Incorrecto. Yo si no voy a trabajar me echan. Pero este es otro tema.

Y es exactamente lo que está pasando en estas elecciones. Que de un tema sale otro, y de ese otro 20 más. Y entonces hay declaraciones desafortunadas de uno, inmediatez, y risa cínica del otro, soberbia, “y tú más”, y Doñana… vaya tema Doñana.

Rajoy de vacatasAyer le preguntaba a una compañera de trabajo cómo le explicaría a un guiri que es Soraya la que atiende los debates y la que sale en los carteles del PP que empapelan nuestra Villa. “Muy fácil”, me dijo, “diciéndole que el presidente es tonto y no da buena imagen”.

Precisamente por eso cada vez me parece más inteligente la campaña de comunicación del PP. Emisor malo, diversifica y elige bien cómo y dónde. Mensaje enturbiado por un pasado reciente repletito de corrupción, tú habla de economía y que parezca que sabes. Receptor, en este caso muy centrado en el público objetivo, más que fiel, céntrate en él. ¿Que ellos ven a María Teresa y a Bertín y tú ahí te ves cómodo? ¡Para qué jugársela! Eficacia.

Los políticos cuentan con que no somos muy inteligentes. Que nos pirran las bromas y los memes, lo inmediato y lo gracioso, pero lo importante lo dejamos para que lo reflexionen otros y, si nos gusta cómo nos lo cuentan, acuñamos sus ideas y hacemos sus frases nuestras.

Hablando de hacer frases nuestras, eso sí que me está dando trabajo en Google.

Pablo filósofoLo de los argumentos de autoridad empleando citas de personas que desconozco en profundidad de Podemos me está haciendo aprenderme la Wikipedia de memoria. ¡Es que hasta estoy aprendiendo con estas elecciones! En serio, muy feliz me hacen. Felicidad. “Sonrían”, dice Pablo con su habitual cara de cabreo en una última intervención muy aplaudida que a mí me ha parecido más de lo mismo. Inteligente al principio, invitando a que no se olvide, pero cerrada con un golpe en el pecho por el que llevo sin parpadear un cuarto de hora. Perogruyadas a tuti poco realistas; pues eso, más de lo mismo.

Los políticos cuentan con que nos puede la emoción. Con que años y años de gobierno no nos importan tanto como lo que vaya a pasar días u horas antes de las elecciones. Con que estamos infoxicados y, por suerte o por desgracia, cada vez creemos más en la comunicación, sin ser críticos con ella ni ver qué hay detrás de lo que nos quieren contar. Aunque a veces haya poco que contar.

Pedro Sánchez

¿Habéis visto ‘Black Mirror’? Si la respuesta es sí, pensaréis que voy a hablar de Waldo, por aquello de las elecciones. Pues no; voy a hablar de Be Right Back, el capítulo en el que la viuda de Ash ‘recrea’ a su difunto marido sintéticamente gracias a la información que una empresa ha obtenido de sus redes sociales. Una especie de robot humanoide. Hay veces en las que el pobre no funciona del todo bien, pero sonríe. No responde a lo que se le pregunta, pero sonríe. Y es alto y guapo. Y se le puede apagar cuando uno quiera. Es como querer ser ‘el del cambio’ perteneciendo a un partido que se fundó en 1879. Pero sonríe.

Los políticos cuentan con que somos de memoria frágil. No sabemos dónde están todos los corruptos ni si han devuelto el dinero, no sabemos a qué viene tanto cambio de directores de medios de comunicación, nos hablan de programas que incumplieron los unos y que incumplirán unos y otros, pero saben ponernos zanahorias para que corramos detrás de ellas y no miremos a los lados.

Rivera

Y ahora hablando de mirar a los lados (madre mía cómo hilo). Colocarse la chaqueta, tics nerviosos, ahora miro aquí, ahora allá, un poquito de claquet… En un momento del debate he pensado que Rivera no iba a aguantar más y se iba a poner a hacer volteretas laterales por el plató. Pero nunca la comunicación no verbal tuvo tanto que ver con la comunicación verbal. No sabe dónde mira porque no sabe muy bien dónde está ni qué dice. Y que si unidad, que si palabras bonitas para bodas y bautizos, que si no soy de derechas, que no, que no, que tú más. Qué peligroso es querer caer bien a todo el mundo, y qué imposible conseguirlo sin generar desconfianza.

Y Garzón.

Los políticos cuentan con muchas cosas. Con lo que parece que no cuentan es con que ellos son lo de menos.

Las directrices económicas a nivel macroeconómico nos las va a seguir marcando Europa. Y nosotros, como hemos hecho hasta ahora, obedeceremos. Y si funcionan, el que venga detrás dirá que fue gracias a él. Y habrá gente que le crea. Y no quiero yo poner en duda el poder de convicción de Mariano en la UE, pero teniendo en cuenta que no se atreve ni a debatir, poco liderazgo le presumo. La implementación del ejecutivo sí será cosa vuestra, queridos candidatos. Pero da igual lo que hagáis, porque si hacéis recortes y ni los explicáis siempre podréis ir dentro de un tiempo a contarle a Bertín Osborne, un cantante andaluz, que “en aquel momento no me expliqué muy bien, qué le vamos a hacer”. Pues valiendo.

Porque de la microeconomía tampoco os encargaréis. Regularéis en base a los intereses de distintos agentes que tendrán más poder que vosotros. Estaría guay que liderarais una estrategia a largo plazo que mejorara nuestro posicionamiento en distintos sectores, por aquello de que inviertan en nosotros, pero como largo plazo es más de cuatro años no lo vais a hacer. Total, por la innovación, el medio ambiente, la cultura y esas cosas tampoco vais a hacer nada, así que dejadlo.

Lo único, quizá deberíais tener en cuenta una cosa. Somos más de emoción que de inteligencia. Nos falla el criterio y somos de memoria frágil. Sí. Pero hemos trabajado por todo por lo que no habéis trabajado vosotros. Hemos tenido una paciencia mucho más que infinita. En la búsqueda del centro político no está el mérito en vuestra oferta, está el mérito en nuestra demanda, que habla de falta de miedo y de rencor a pesar de los complejos. No deis las gracias porque forme parte de la campaña. Dadlas porque durante años al borde de la nada, hemos continuado. No con vosotros, sino a pesar de vosotros. Dadlas porque no os exigimos lo que se nos exige a nosotros: 10 años de experiencia, tres idiomas, entusiasmo, capacidad de liderazgo, dominio de las nuevas tecnologías, dos carreras y nosecuántos másters, humildad, contactos, capacidad de comunicación, etc. Sólo se os pide que empecéis a darnos algo de confianza.

Y gracias a que en esta campaña os estáis poniendo las pilas, puede que empecéis a conseguirla. En cualquier caso, estaréis más vigilados, porque tenéis más competencia, y eso es lo mejor que puede pasarnos a todos.

Ojalá os pique el gusanillo y cuando hayáis ganado o perdido, comido el turrón y cerrado pactos con estos o con aquellos, sigáis trabajando.

 

 

La paja en el ojo ajeno

Y lo siento, pero no es porno.

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42)

Es bíblico, ¡cochinos!

No he viajado lo suficiente como para saber si esto es una tradición más ibérica o internacional. Quizá debería viajar más. Quizá todos deberíamos viajar más. Pero ese es otro tema.

Lo que sí me queda muy cerquita es lo de la “picaresca“: “Género literario narrativo en prosa muy característico de la literatura española”. A saber; un pícaro, que suele ser un muchacho de bajo rango social descendiente de padres “sin honor” (Wikipedia dixit), aspira a “mejorar su condición social, pero para ello recurre a su astucia y a procedimientos ilegítimos como el engaño y la estafa”.

“El lazarillo de Tormes” by Goya. Hematocrítico debería comentar esto.

Hay días en los que me elevo y en vez de buscar en Wikipedia, busco cosas en la RAE. Luego me encuentro con que “astucia: (es la) cualidad del astuto”, y me cago en la RAE. Pero te pones a insistir, y por fin la RAE te dice que además de “astuto: que implica astucia” (académicos: os descojonáis poniendo definiciones, ¿verdad?), es “agudo, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin”. Mucha tela que partir aquí… lo de la carga positiva o negativa que damos a las palabras, que se ha hablado mucho últimamente en relación al machismo (“coñazo” es malo, “cojonudo” mola), lo de “cualquier fin”… pero estos también son otros temas. ¡Qué de temas, oiga!

A lo que voy:

Sí, hay políticos que critican la corrupción en otros partidos perteneciendo a uno con tramas que avergonzarían hasta a un tronista. Sí, hay compañeros de trabajo que acusan a otros de hacer cosas inmorales mientras ellos se creen “astutos” por haber conseguido “cualquier fin” sin que otro se haya enterado. Y sí, el otro se acabará enterando. Y te acusará. Y se sentirá “astuto” mientras lo hace y critica al político de turno por haber criticado, a su vez, la corrupción en otro partido, también corrupto. El ciclo sin fin, que decía Mufasa.

Perdemos tiempo creyéndonos listos en lugar de hacer las cosas bien. Y eso es porque algo nos gusta del enredo, de la mentirijilla, de los dimes y diretes. ¿El qué? la “aspiración a mejorar la condición social”, e el S. XVI-XVII. En el XXI: dinero, poder, estatus, imagen pública, followers, clientes, gustirrinín de sentirse “astuto”… llámalo X.

  • “Muy fuerte lo del 3%/las tarjetas black/etc…”
  • “Bueno, en realidad, si estuviéramos en su situación, todos lo haríamos…”

¡O no!. Porque hay gente que paga el IVA en las facturas del fontanero, hay gente que no roba material de oficina, hay gente que, pudiendo hacerlo mal, elige, y no por miedo a represalias, sino porque es íntegra, hacerlo bien. La integridad está mal vista. La bondad… pfff, peor. La lealtad aburre a las ovejas y la firmeza resulta cargante. Pero ser astuto mola. Los corruptos son siempre otros. Y venga a pajas en ojos ajenos.

He tardado 30 años en comprender a mi hermano mediano. Cada vez que salía alguna vergüenza económico-política nueva en España (3 de cada dos días) decía: “la culpa la tiene el Lazarillo de Tormes“.

«Huelgo de contar a vuestra merced estas niñerías, para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y cuánto vicio dejarse bajar siendo altos» (Lazarillo de Tormes). Igual “Anónimo” se refería a que naces, dónde, cómo y con cuánto hayas nacido, siendo alto…