Haz la B.S.O de tu vida

¿Sabes qué es la música extra diegética? Yo tampoco lo sabía hasta hoy, así que ya somos dos los que nos enteramos. Es, según Jotdown, “la que suena mientras ocurren los acontecimientos de la película, si bien solo la escuchan los espectadores y no los personajes. Esto es, no forma parte de ese mundo (ficticio) donde los acontecimientos y las situaciones ocurren. La banda sonora se ajusta con precisión a los acontecimientos narrados en pantalla“. O no. Quiero decir, que con la música en el cine puedes generar sensaciones, crear expectación, hacer saber que viene sustete, que dos se van a liar, o que al prota se lo van a cargar en ‘cerocoma’, pero puede “ajustarse con precisión a los acontecimientos narrados en pantalla”, o no. La música tiene el poder. Una misma escena con dos músicas diferentes puede decirle al espectador cosas completamente distintas. Si no te lo crees, mira:

Bruce Lee pilla con el Pelo-raruno-enpecho

Básicamente, la música extra diegética nos manipula, nos condiciona. Si acompaña a la escena, si genera en ti una sensación, la que sea, que potencia la trama y te implica en ella, puede llegar a ser arte. Si va a su rollo, da risa (por lo menos a aquellos que son conscientes de la trama). En Cuarto Milenio te pueden poner un plano fijo de un florero que, con organillo de fondo, punteo lento de guitarra y algún que otro gemido tribal, sueñas con el florero tres días. En los programas cutrongos “de investigación” puedes ver, con música de suspense, cómo un panadero (lee esto con voz de Gloria Serra) “abre su negocio a las 4 de la mañana; vemos cómo levanta la persiana, entra agachando la cabeza y, tras de sí, vuelve a bajar el cierre hasta dejarlo a un metro del suelo…”, y aunque te están contando que un panadero entra a currar pronto, que fíjate tú la noticia y la putada para los panaderos (todo mi apoyo), te piensas que el tío ese trafica con drogas, mata cachorros de panda y conforma el eje del mal junto con Courtney Love y Yoko Ono.

En cualquiera de los dos casos (arte o risa), la música extra diegética esa, mola. (Menos para el panadero, que a ver cómo le explica ahora a su parienta lo de los pandas, claro).

Aquí la cuestión es: ¿por qué dejamos que le pongan música extra diegética de esa también a nuestra vida? Hay un contexto musical en el que tienes que moverte, claro. Retrojam es una app que te monta la banda sonora de tu vida poniendo la fecha de tu cumpleaños. Así, si has nacido, por ejemplo, como yo, en el 87, o por ahí, te dirá que durante secundaria se escuchaba Bailamos de Enrique Iglesias y Mambo number 5. Sí, vale, y escuchar a las Spice Girls me sigue haciendo gracieta, pero: en el día a día, ¿por qué no elegimos la música que queremos escuchar en base a lo que estamos viviendo? ¡Tiene sentido! Nuestra vida, si no, sería un documental común a nuestros coetáneos (en cuanto a banda sonora, claro). Además, puedes “manipularte” para potenciar aquello que quieres sentir y eso, si lo haces bien y te gusta la música, es de las mejores cosas que pueden pasarte. Os propongo algunos ejemplos que a mí me funcionan:

Música para andar por la calle felizmente, con sonrisilla y alegría, así, como si estuvieras dentro de un anuncio de Dodot/Chicco/CocaCola/Kellog´s/Indasec (conforme a tu edad):

  • Good to see you, de The Grapes of Wrath
  • Yes, it´s good for you, de Koko Taylor
  • Look out sunshine!, de The Fratellis / hablando de sun, Here comes the sun, dice mi prima (una sabia asesora musical), que no falla: en los días alegres te hace cantar los corillos y en los otros días te hace ver la luz al final del túnel.

Música motivacional. También llamada música de lunes o de palanca.

  • Allez allez allez, de Camille / también en francés La rage, de Keny Arkana
  • Turn! Turn! Turn!, de The Byrds
  • Heaven can wait, de Charlotte Gainsbourg
  • The battle of life, de Sweet Vandals

Música para escuchar tras una bronca de tu jefe. En este caso yo sólo contemplo una, ¡y no falla! Libera tu ira interna y te recuerda que sólo es trabajo:

Música para regocijarte en tu dolor tras una ruptura. ¿Qué pasa? ¡No creo que sea malo! Hay un momento en el que tienes que cambiar a las canciones “motivacionales”, pero en los primeros días, vive Dios que hay que escuchar ‘tristuras’:

  • Creep, de Radiohead
  • Frente a frente, de Bunbury
  • Fix you, de Coldplay
  • Para los últimos estadíos: Podría volver, de Los Planetas

¡Pero no te pases sufriendo! que pronto estarás escuchando…

Música para ir a una cita. Sin duda alguna:

Y cienmil más, que esto se está haciendo muy largo:

  • Música para volver a casa si has salido tarde del curro: Comin´home, de Delaney & Bonnie
  • Música para el fornicio: ¡ahí no se pone música, depravado! Cuánto daño ha hecho el porno, madremía…
  • Música de cuando entras en la autopista camino de la playa por primera vez en el verano: La plage, de Crystal Fighters
  • Música para poner después de La Plage. Música para conducir, en general: Greatest hits de los Vengaboys. En serio, pruébalo. Sunday Drivers también valen.

¡Y aún hay más! La música puede recordarte a personas y las personas a una música determinada. Ahí reconozco que soy demasiado friki, pero asocio personas con música hasta tal punto que si me acuerdo currando de que luego tengo que llamar a Kike, guitarrista del grupo en el que toco (Los García, hazte fan, http://on.fb.me/1xq7X00) me pongo el disco de The Band (también llamado The Band) y así me acuerdo de él. ¡Con los libros también pasa! Sinestesia, o alguna mierda de esas. Por ejemplo, mientras leía “Las uvas de la ira”, de Steinbek, empecé escuchando “The ghost of Tom Joad” pero acabé escuchando toda la discografía de Bruce Springsteen (el libro es muy largo, sí). Y ahora si pienso en el libro, lo asocio a Bruce, y viceversa. Pero puede no ser tan directo. También asocio “Los renglones torcidos de Dios” a Ella baila sola. Aham. Lo importante es que deberíamos ser conscientes de la importancia de la música en nuestras vidas, y en base a esa consciencia forzar, siendo críticos, nuestra banda sonora para que la música diegética no sea disonante con nuestra trama. He dicho. Vamos, que si estás escuchando la radio y ponen Melendi, cambies de frecuencia; que es a lo que iba.

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