Cuánto daño ha hecho Jorge Bucay…

Bucay

Ole.

O sea… crecer, ¿no? de por los años y eso… que pasan, vaya… que no le haga perder la vista -a él, pero refiriéndose a un deseo común, así es que habla de ti y de mí-, que no nos dispersemos (viene a decir Jorge), porque lo importante es, claramente, la vida. ¡La vida! Chico, Jorge, que no te entiendo.

Jorge Bucay me hace sentir superficial. Imbécil a ratos. Ale, ya lo he dicho. ¡Pero no sólo él! Toda su tropa también. Esas frases tan… tan… Hoy, sin ir más lejos, en las frases que figuran debajo de cada día de mi agenda (¿¿por qué??), leía la siguiente -ojito-:

Bernanos

Pero entonces… ¿no puedo saber qué es la esperanza hasta que no haya ido por una carretera -que tiene que ser fresca y viva (¿?), viendo el alba entre dos hileras de árboles? Es como la escena de “El indomable Will Hunting” que tanta gente admira y que jamás alcanzaré a entender jamás:

“No tienes ni idea de lo que hablas. (…) En la guerra (…) Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos, esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro.”

Eh… ¡¡no!! Y espero no tener que hacerlo, sinceramente. ¿Hasta que no se me muera la Luci en mis brazos en una guerra vetetúasaberdónde no voy a saber qué es la vida? ¡Pero si ya vivo! ¡Y sé lo que es la esperanza sin albas ni guerra! ¡Es pensar que mañana voy a salir a mi hora del curro! ¿Qué necesidad de ser tan intensos?

Pero. Peeeeeero. Eso es cine. Y lo de Jorge Bucay ¿literatura? (dejo los libros de autoayuda para otro post). Así que vale, porque es arte. Y en el arte, todo vale. La última vez que fui a un museo de arte contemporáneo lo deduje mientras miraba atentamente un extintor dudando si formaba parte de la obra o no. Lo que queda por saber es si cuando alguien pone esas gloriosas frases en sus redes sociales es arte o postureo. Esos estados de “Cuando la vida te supera y te arroja contra un muro, sabes que no puedes más”. ¡Y lo que es peor! Esos comentarios de: “¿qué te pasa, guap@?”, “ánimo!!”, “puedes con todo, campeón/@!!”… 29 “me gusta”… ¿pero qué os gusta? ¿y por qué nadie comenta “Virgen del Camino Seco, pero vete a un psicólogo!!”?

Nada… que no entiendo nada… Empiezo a sospechar que podríamos separar al ser humano en dos grandes grupos: los que entienden e interiorizan las frases terapéuticas y los que, al leerlas, nos quedamos con cara de intentar dividir mentalmente 8572 entre 5. ¡Bienaventurados los primeros porque -supongo- tienen una mayor vida interior!

“El funesto mórtice de la sombra del atardecer no es más que un contratiempo” Itziar. O sea yo. ¿eh? ¿Qué pasa? ¿Quién es el tonto ahora?

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